Invocar a los Siete Arcángeles es abrir conscientemente el corazón a su asistencia y a las cualidades divinas que irradian. Miguel, Jofiel, Chamuel, Gabriel, Rafael, Uriel y Zadkiel sirven a la humanidad mediante sus legiones de ángeles. El llamado expresa nuestra disposición a recibir esa ayuda; la armonía, el amor y el uso constructivo de la energía permiten cooperar con ella.
El libro Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva, reúne enseñanzas y llamados para cultivar esta relación. Su propósito comprende recibir la Luz y expandirla conscientemente para bendecir la vida.
Qué significa hacer un llamado a los Siete Arcángeles
El Reino Angélico está formado por seres que atraen, sostienen e irradian las virtudes de Dios. Los Arcángeles dirigen legiones de ángeles, y cada uno encarna y protege las cualidades de uno de los Siete Rayos. Estos rayos son corrientes de energía divina que expresan fe, sabiduría, amor, pureza, verdad, paz y liberación. Puedes conocer más sobre su servicio en quiénes son los Siete Arcángeles y cómo te ayudan.
Cuando una persona invoca a un ángel, invita a que las cualidades divinas que ese ser sostiene sean irradiadas en, a través y alrededor de su campo de energía. Hacer el llamado es participar conscientemente en esa cooperación: dirigir la atención a la Luz, solicitar su asistencia y disponerse a recibirla con gratitud.
La Hueste Angélica responde a los llamados e invocaciones de la humanidad, irradiando cualidades como la fe, el amor, la paz y la protección. Cada individuo tiene, a su vez, la responsabilidad de utilizar las bendiciones recibidas de manera consciente y constructiva. La ayuda angélica acompaña el trabajo de purificación y autocontrol que nos corresponde realizar.
La invitación libre abre la puerta de la conciencia
Arcángel Miguel
«Las puertas de la conciencia —humana y divina— giran sobre las bisagras del libre albedrío. Ningún hombre, ángel ni Dios puede entrar en la conciencia de otro, a menos que se le invite libremente a hacerlo».
«Pero ahora, por fin, han abierto las puertas de su conciencia externa, sus corazones, sus hogares, sus mundos, ¡y se me invita a entrar! ¿Pueden ver lo que eso significa para la humanidad?».
La invitación consciente da expresión a nuestra libre elección. Al reconocer el servicio de los Arcángeles y darles la bienvenida, abrimos nuestra atención a las virtudes que ofrecen. Conocer sus nombres y su servicio nos permite dirigir el llamado con un propósito comprensible: protección, iluminación, amor, pureza, consagración, paz o transmutación. Estas cualidades se desarrollan con mayor detalle en los Siete Arcángeles y las cualidades de sus rayos.

El llamado del corazón y la respuesta angélica
Arcángel Miguel
«La canción del corazón lleva consigo la melodía de la nota clave y el mensaje que se transmite en la voz de la llama. Aun antes de conocer el contenido del mensaje, sabemos que alguien nos llama, ¡y la llama de nuestros corazones se apresura a responder a ese llamado!».
«Los ángeles que sirven conmigo son entrenados desde el principio de su evolución para escuchar los mensajes del corazón mientras recorren la atmósfera inferior de la Tierra, así como el reino astral. Entonces pueden responder al llamado del corazón con la asistencia solicitada. Mis ángeles están sintonizados con el corazón».
El llamado consciente reúne atención y sentimiento. Al dirigirnos a los Arcángeles, podemos reconocer amorosamente su presencia y el servicio que prestan. El sentimiento de gratitud y la disposición a recibir acompañan las palabras y dan continuidad a la relación que deseamos cultivar con ellos.
Aquietar los sentimientos antes de invocar
Gabriel Silva
La armonía es la ley del universo. Antes de realizar un llamado, los cuerpos deben ser aquietados al máximo de las posibilidades. Es una actividad que toma algunos segundos; no se trata de entrar en un estado de letargo, lo cual anularía completamente el poder dinámico de la Presencia, sino de aquietarse de manera que se establezca un estado apacible, permitiendo que los sentimientos estén armoniosos, la mente en calma y el cuerpo físico relajado. Es así como se dispone a los vehículos para ser receptores de la sutil pero poderosa energía proveniente de la Presencia.
El poder descargado no reside en la tensión ni en la compulsión. No obtiene mayor beneficio quien habla más alto ni quien pronuncia las palabras con mayor rapidez, sino aquel que, en la serenidad de la armonía, le permite a esta Gran Presencia Maestra comandar y dirigir.
El amor que nos acerca al Reino Angélico debe estar acompañado de paz y tranquilidad interna. El Arcángel Miguel relaciona esta receptividad con el equilibrio de los sentimientos: la perturbación emocional y la tensión nerviosa cierran temporalmente la puerta a la experiencia de la presencia angélica. Aquietarnos prepara nuestra conciencia para recibir.

Recibir la ayuda y expandir sus cualidades
Los ángeles están listos para asistir, y nuestra participación comprende hacer el llamado y utilizar correctamente la energía que se nos brinda. La armonía de los sentimientos, el autocontrol y la pureza permiten recibir, absorber, utilizar y amplificar esas energías de manera constructiva.
Recibir una bendición angélica trae también la oportunidad de irradiarla. La paz recibida puede acompañar nuestro trato con los demás; el amor puede expresarse en tolerancia y cooperación; la iluminación puede ayudarnos a emplear con discernimiento lo que comprendemos. Así, las cualidades invocadas encuentran expresión en la vida cotidiana.
Esta cooperación requiere continuidad. El reconocimiento, la aceptación y la gratitud cultivan una relación consciente con la Hueste Angélica. Cada día ofrece oportunidades de dirigir la atención a la Presencia YO SOY, dar la bienvenida a los Arcángeles y conservar las cualidades armoniosas que hemos solicitado.
El siguiente llamado del libro reúne la asistencia de los siete. Con el cuerpo relajado, la mente en calma y los sentimientos aquietados, dirige tu atención a la Luz y recibe con gratitud las virtudes que invocas.
Llamado a los Siete Arcángeles y sus legiones
Amados Poderosos Siete Arcángeles del corazón de Dios y sus legiones de ángeles de la Luz, invoco su radiación y asistencia en este día. Arcángel Miguel, protégeme con tu Espada de Llama Azul; Arcángel Jofiel, ilumina mi mente con tu Sabiduría Dorada; Arcángel Chamuel, envuélveme en tu Amor Rosa Divino; Arcángel Gabriel, purifica mi ser con tu Llama Blanca; Arcángel Rafael, sáname con tu Llama Verde de Verdad; Arcángel Uriel, llena mi vida de Paz y Paciencia a través del Rayo Oro Rubí; y Arcángel Zadkiel, transmuta toda mi energía con tu Llama Violeta de la liberación. Que sus virtudes divinas desciendan sobre mí, guiándome y protegiéndome en todo momento. ¡Gracias, Amados Arcángeles de la Luz!
Continúa cultivando esta cooperación consciente con las enseñanzas y los llamados de Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY. El llamado abre nuestra participación; el amor, la gratitud y la armonía nos ayudan a sostenerla.