Los ángeles llevan las virtudes divinas a la humanidad mediante la radiación de sus sentimientos. Reciben y acopian cualidades como la fe, la esperanza, el amor y la paz; aprenden a sostenerlas y después las proyectan hacia quienes necesitan esa bendición. Su servicio consiste en vivificar la vida con la naturaleza de Dios que han recibido.
Gabriel Silva desarrolla este vínculo entre la humanidad y el Reino Angélico en Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, junto con las enseñanzas y los llamados dedicados a los Siete Arcángeles.
La virtud divina como una radiación viva
El Arcángel Miguel explica que los ángeles viven para irradiar la naturaleza y la virtud de Dios. Se sumergen en la luz del Padre-Madre Eterno hasta que sus cuerpos vibran con ella; después, bajo la dirección divina, salen llevando la esencia de la fe, la esperanza, el amor y la sanación.
La radiación es esa emanación de una cualidad que el ser ha atraído y sostiene en su mundo de sentimientos. El ángel lleva consigo la virtud que ha aprendido a encarnar y la comunica mediante su presencia. Miguel describe este servicio con una expresión sencilla: los ángeles brillan.
El Reino Angélico comprende seres que crecen y desarrollan su capacidad de controlar la energía. Los Arcángeles son grandes directores de esta Hueste. Bajo su dirección, los ángeles aprenden a atraer, conservar y distribuir las cualidades divinas para bendecir la vida.
Estas cualidades se expresan a través de los Siete Rayos. Cada rayo representa una actividad y una virtud divina. Puedes ampliar esta relación en Los Siete Arcángeles y las cualidades de sus rayos. Aquí el asunto central es el servicio mediante el cual esas virtudes llegan al mundo de sentimientos de la humanidad.
Recibir una cualidad y aprender a sostenerla
El Arcángel Jofiel trabaja con el Reino Angélico en su templo. Allí, los ángeles más pequeños aprenden a atraer la radiación y a irradiar un sentimiento. El instructor a cargo emana una cualidad, por ejemplo la fe. Su color y su poder se reproducen en el mundo emocional de los pequeños ángeles, quienes se sumergen en ella y absorben su virtud.
Al principio, esa energía sale de sus cuerpos sin que puedan retenerla durante mucho tiempo. Miguel compara la luz que emiten los pequeños ángeles con las chispas luminosas de los fuegos artificiales. El crecimiento consiste en aprender a conservar por períodos más largos aquello que han recibido.
Cuando logran sostener una cualidad, pueden acompañar a un director en una misión hacia la atmósfera de la Tierra. Deben conservar la virtud dentro de sí hasta que se les señale una persona que la necesite. Entonces reciben la indicación de proyectarla. Sus primeros esfuerzos forman parte de un aprendizaje: algunas veces consiguen mantener la radiación y otras veces todavía no.

El don que llega como esperanza y confianza
El libro presenta un ejemplo de ese servicio: un pequeño ángel es dirigido hacia un hogar donde una madre cuida a su hijo enfermo. El don que lleva es la fe. Al liberarla en el mundo emocional de la madre, ella experimenta una oleada de nueva esperanza y confianza, aunque no vea ni reconozca a su visitante celestial.
Después de cumplir su servicio, el ángel regresa al aura protectora de su director. El aura es el campo de energía que rodea a un ser. El grupo vuelve al templo o al sol del que partió, mientras sus integrantes continúan aprendiendo a controlar y distribuir la energía.
El ejemplo permite comprender la función específica de una virtud: la fe es el don que el ángel comparte con quien necesita renovarse en la confianza. La bendición se recibe en los sentimientos. La atención del relato está puesta en la asistencia espiritual que puede acompañar una situación difícil.
A medida que desarrollan suficiente control, los ángeles pueden recibir responsabilidades mayores, como el cuidado de un hogar o de una institución. Allí atraen energía de la Divinidad para bendecir a quienes están a su cargo. El alcance de su servicio crece con su capacidad para sostener la cualidad que irradian.
Despertar las virtudes que existen en la humanidad
Pablo el Veneciano explica que los ángeles encarnan las virtudes de Dios y mantienen centros de radiación de esas cualidades en la atmósfera de la Tierra. Esas virtudes avivan los centros espirituales en los corazones humanos.
Su asistencia estimula el desarrollo de las virtudes que permanecen aletargadas en la humanidad. La radiación angélica nutre ese despertar, mientras cada persona participa mediante su propio esfuerzo consciente. Pablo el Veneciano expresa su gratitud hacia la presencia constante, paciente y amorosa de los ángeles, que asisten en la exteriorización de la Divinidad potencial del ser humano.
Recibir una virtud y desarrollarla conscientemente son actividades relacionadas. La fe, el amor o la paz que el ángel irradia pueden estimular una cualidad que ya vive dentro de la persona y que necesita mayor expresión. La cooperación angélica invita a dar continuidad a esa bendición en el propio mundo de sentimientos.

La receptividad y el servicio compartido
Miguel describe también la experiencia de los ángeles que llegan llenos de una cualidad y encuentran resistencia o incredulidad. Llevan un don de gracia, pero ese don no siempre es aceptado. Mediante tales experiencias aprenden y aumentan su capacidad de servicio.
El reconocimiento de su presencia, el amor y la armonía favorecen una relación consciente con el Reino Angélico. En el libro, Santo Aeolus invita a proyectar vibraciones armoniosas de amor durante el día y a recibir las corrientes de luz de los ángeles en el aura. La asociación se cultiva mediante la cualidad de la propia energía.
La enseñanza sobre la paz del Arcángel Uriel al servicio de los demás desarrolla esa oportunidad de sostener y compartir una virtud. El don recibido encuentra continuidad cuando la persona comunica fe, confianza o serenidad a quienes entran en contacto con ella.
El siguiente llamado del libro de Gabriel Silva se dirige a los ángeles de los Siete Rayos. Pide la expresión de sus cualidades en la vida del estudiante y conserva la gratitud como parte de esa relación con los servidores de la Luz.
Llamado a los Ángeles
¡Amados Ángeles de la Luz Infinita, los amo y los bendigo! Vengan en el nombre de mi Magna Presencia YO SOY y manifiesten en mi vida las cualidades de los siete rayos divinos.
¡Ángeles de la Llama Azul, los amo y los bendigo! Proyecten sobre mí su poder de protección invencible y fortalézcanme para realizar la Voluntad Divina en todo momento. Que su presencia me envuelva como un escudo invencible de luz y protección, guiándome con firmeza y determinación en cada una de mis actividades. Proyéctenme su fe en la Voluntad Divina para cumplir mi plan divino con perfección. Ángeles de la Llama Azul, cárguenme con su poder y Voluntad Divina, y ayúdenme a manifestar el orden y equilibrio armonioso en mi mundo ahora y siempre.
¡Ángeles de la Llama Dorada, los amo y los bendigo! Proyecten su luz de sabiduría e iluminación en mi mente y en mi cerebro. Que la Llama Dorada fluya por mi corazón, por mi sistema nervioso y por mi cerebro, permitiéndome pensar como piensan los Maestros Ascendidos y los ángeles. Que el discernimiento iluminado actúe a través de mí en cada decisión, convirtiendo mi mundo en la perfecta manifestación de la paz y la armonía. Ángeles de la Llama Dorada, cárguenme con la sabiduría infinita y ayúdenme a expresar la perfección divina en cada una de mis acciones.
¡Ángeles de la Llama Rosa, los amo y los bendigo! Envuélvanme con sus radiantes presencias iluminadoras y restauradoras. Que los rayos de luz de sus corazones inunden mis cuerpos y mi mundo. Que la luz del Amor Divino se manifieste en todo lo que sienta, piense, diga y haga en todo momento hasta que mi plan divino haya sido cumplido. Ángeles de la Llama Rosa, que su amor ilumine cada paso que doy. Proyecten sobre mí el infinito poder del Amor Divino, cárguenme con el sentimiento cohesivo de la Llama Rosa y manifiesten en mi mundo la armonía y el equilibrio.
¡Ángeles de la Llama Blanca, los amo y los bendigo! Proyecten su luz resplandeciente de pureza y ascensión sobre mi hogar, mi mundo y todo mi ser. Que su energía purificadora me eleve hacia la perfección divina en este momento, que sus rayos de luz me envuelvan y se proyecten desde mi corazón para bendecir y purificar a toda vida que contacte. Ángeles de la Llama Blanca, cárguenme con la llama de la pureza y la perfección divina, ayúdenme a manifestar la victoria en todas mis actividades, y que sus rayos de perfección me guíen en todo momento hacia la gloriosa meta de la ascensión.
¡Ángeles de la Llama Verde, los amo y los bendigo! Proyecten sobre mí la poderosa luz de la salud perfecta y la verdad. Que su energía divina de curación y restauración ilumine cada uno de mis cuerpos y restablezca la salud perfecta en todas mis células. Que su manto sanador me envuelva y restaure en mí el equilibrio divino. Ángeles de la Llama Verde, cárguenme con la plenitud de la salud y el bienestar, y ayúdenme a manifestar el orden divino, la salud y la simetría perfecta.
¡Ángeles de la Llama Oro Rubí, los amo y los bendigo! Proyecten su luz de paz y provisión divina en mi vida, en mi mundo y en las vidas y mundos de todos a mi alrededor. Que su energía de gracia y abundancia fluya en mis asuntos, llenándolos de gracia divina y armonía eternamente sostenida. Que su paz ilumine todo a mi alrededor. Ángeles de la Llama Oro Rubí, cárguenme con su paz infinita y ayúdenme a atraer la provisión divina de todo el bien espiritual y material que requiero para cumplir mi propósito de vida abundantemente.
¡Ángeles de la Llama Violeta, los amo y los bendigo! Proyéctenme su Fuego Sagrado de transmutación y ánclenlo en cada célula y átomo que me compone. Que su Llama Violeta purifique, eleve y transforme toda mi energía en perfecto orden divino. Que su poder transmutador cambie mi mundo a perfección y me envuelva permanentemente en la Llama Violeta de la victoria eterna. Ángeles de la Llama Violeta, proyéctenme su llama del perdón y ayúdenme a alcanzar la victoria de la libertad eterna.
Que así sea, amados ángeles, en la plena luz de Dios que YO SOY.
Ampliar la capacidad de bendecir
El Arcángel Miguel recuerda que cada Ser de su Reino sirve de acuerdo con el desarrollo de su conciencia, su capacidad y su habilidad. Incluso los Siete Arcángeles procuran aumentar su capacidad para liberar más luz, más fe y más esperanza. Su pregunta a la humanidad es directa: ¿qué estamos haciendo para incrementar nuestra capacidad de servir?
La labor de los ángeles ofrece una orientación: recibir una virtud, aprender a sostenerla y compartirla donde se necesita. La cooperación consciente con ellos abre una oportunidad para que las cualidades divinas encuentren expresión a través de nuestra propia vida.
Para continuar el estudio del Reino Angélico y sus llamados, consulta Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva.





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