La paz del Arcángel Uriel al servicio de los demás

Arcángel Uriel con túnica Oro Rubí, alas blancas y luz dorada, junto al título Paz para servir a los demás.

El Arcángel Uriel ofrece la paz como una cualidad que podemos recibir, sostener en nuestros sentimientos e irradiar hacia los demás. Su servicio de ministración consiste en llevar gracia y asistencia a quienes solicitan ayuda a Dios. Cooperar con él significa también aprender a conservar una virtud en la vida diaria, para transmitir un poco de valor, fe y confianza a quienes encontramos en nuestro camino.

Gabriel Silva reúne estas enseñanzas y llamados en Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, una lectura para profundizar en el servicio de los Arcángeles y su aplicación espiritual.

El Arcángel Uriel y los ángeles de la ministración

Los ángeles son mensajeros que encarnan y transmiten las virtudes divinas. Los Arcángeles dirigen sus legiones en el servicio a la vida. El Arcángel Uriel se presenta como el espíritu de la ministración, de la paz y de la gracia, y como servidor del único Dios y de sus hijos. Ministrar es prestar esa asistencia amorosa que responde a una necesidad.

En su mensaje del 16 de mayo de 1954, Uriel dirige su bendición a la conciencia sobrecargada, a las mentes inquietas y a los cuerpos cansados. Invita a reconocer que vivimos dentro de la Presencia del Todopoderoso. Aunque el pensamiento se aleje de ese reconocimiento, la vida permanece dentro del corazón amoroso y protector de Dios.

Ese reconocimiento prepara la receptividad. Uriel afirma que la bendición se otorga según la capacidad de recibir. Su paz está vinculada con la confianza en la Presencia Divina y con la disposición de la conciencia para aceptar su asistencia.

Las legiones de Uriel responden a los llamados y oraciones del más humilde de los seres humanos. Cuando la llama del corazón se agita y surge la petición silenciosa de ayuda a Dios, uno o más ángeles son enviados, de acuerdo con la necesidad, para llevar gracia y asistencia. Los ángeles de la ministración son los mensajeros del Altísimo y encarnan la cualidad de la gracia.

Solicitar asistencia y aceptar la paz

Uriel explica que el llamado debe provenir del plano donde se siente la necesidad. El libre albedrío de la persona requiere que su conciencia solicite la asistencia. En la corriente de retorno de esa energía vienen la radiación, la presencia y el poder de los Seres de Luz, según lo que se requiere.

La respuesta angélica está relacionada con una cualidad concreta. El director confía la misión a un ángel capaz de sostener en sus sentimientos la radiación que responde a la oración. Esa radiación aviva la llama en el corazón y el alma de quien pide ayuda. Al encontrarse ambas, la persona puede atraer la respuesta de acuerdo con su aceptación.

La invocación abre así una relación consciente de cooperación. Para ampliar este principio, puedes leer Invocar a los Siete Arcángeles: el valor del llamado consciente. En el servicio de Uriel, esa cooperación conduce a recibir la paz y a sostenerla en el propio mundo de sentimientos.

Llama Oro Rubí anaranjada y dorada sobre un pequeño cuenco, en un patio luminoso de arcos blancos.

La alegría de los ángeles al devolver la confianza

Uriel describe a los pequeños querubines y ángeles que comienzan a servir a la Tierra. Encarnan cualidades como la fe, la felicidad y la esperanza. Algunos pueden sostener durante apenas una hora la radiación de la virtud que se necesita. Por eso, sus primeras misiones son breves.

Después de llevar su porción de fe o confianza a alguien desalentado, regresan a la seguridad del director de cuya aura fueron enviados. Al registrar el cumplimiento de su misión, crece su confianza y su deseo de aprender. También aumenta su disposición a mantener el autocontrol necesario para sostener una mayor porción de virtud en la próxima oportunidad.

Mediante la experiencia, la Hueste Angélica crece, se desarrolla y conoce la alegría que hay en el servicio. Los ángeles pueden presenciar el cambio de conciencia de la persona a quien bendicen. Ver que una conciencia sin esperanza vuelve a llenarse de fe les produce felicidad y renueva su entusiasmo por servir.

Esta es la relación entre la paz de Uriel y el bien que podemos compartir: una cualidad sostenida en los sentimientos puede transmitirse a otro ser. Quien logra comunicar algo de valor, fe o confianza en sus encuentros cotidianos puede comprender, en cierta medida, la alegría de esos pequeños servidores de la Luz.

Una virtud para sostener durante el día

El Arcángel Uriel propone escoger cada día una cualidad que pueda beneficiar a quienes nos rodean, en el hogar o en el ambiente de trabajo. La práctica consiste en fijar el «termostato espiritual» de la conciencia y del mundo emocional en esa virtud, sintonizarse con los Seres Cósmicos que la representan y dirigirla a través del aura.

El aura es el campo de energía que rodea a la persona. Sostener allí una virtud requiere que pensamientos y sentimientos conserven esa cualidad aun ante las condiciones y apariencias del mundo externo. Al escoger la paz, el servicio consiste en mantener esa radiación en nuestra esfera de influencia.

Después de haber transmitido algo de confianza a un semejante, Uriel invita a regresar a la fuente de esa fe y confianza dentro del corazón. Allí se busca la capacidad de irradiar una esfera más amplia de la cualidad y de sostenerla por más tiempo frente a la influencia del pensamiento colectivo.

El amor y la gratitud acompañan este servicio. La enseñanza sobre el Arcángel Chamuel y el cultivo del amor en los sentimientos permite profundizar en otra virtud divina que puede expresarse hacia la vida. Cada cualidad necesita ser aceptada y sostenida en el propio mundo emocional.

Hombre con vestimenta blanca en actitud serena, rodeado por una suave radiación de luz Oro Rubí en un patio.

Aprender a conservar la serenidad

Uriel reconoce que, al principio, la energía puede cambiar de cualidad ante cualquier apariencia que no corresponda a la perfección contemplada. El aprendizaje se realiza mediante la experiencia. Con la práctica, la conciencia aprende a mantener a su alrededor un campo de fuerza cargado con la virtud escogida.

Este es también el entrenamiento que recibe la Hueste Angélica en los niveles internos. La energía que rodea a la persona puede aprender a obedecer su dirección consciente. Uriel compara esa constancia con la seguridad de que una prenda seguirá siendo la misma mientras se lleva puesta: la cualidad elegida debe sostenerse a través de los encuentros y actividades del día.

Son las cosas simples y prácticas las que construyen la maestría en la corriente de vida y forman conductores conscientes. Uriel vincula el gobierno del aura con la posibilidad de servir como canales de protección y luz. El servicio comienza en el propio campo de sentimientos y puede extender su bendición hacia la comunidad.

El siguiente llamado del libro de Gabriel Silva reúne paz, servicio amoroso, abundancia y Ascensión. Se dirige a la Presencia de Dios YO SOY, al Arcángel Uriel y a los ángeles del Rayo Oro Rubí, el rayo de su servicio. La Llama Oro Rubí es la expresión del Fuego Sagrado invocada para envolver al ser y expandir su radiación hacia toda la vida.

Llamado de paz, servicio, abundancia y Ascensión

En el nombre de la Presencia de Dios que YO SOY en mí y en toda la humanidad, invoco tu radiante Presencia, Amado Arcángel Uriel, y a tus legiones de ángeles del Rayo Oro Rubí.

Vengan ahora con sus radiantes presencias pacificadoras de la Llama Oro Rubí y revístanme con una túnica de Llama Oro Rubí de paz y perfección del corazón de Dios, eternamente sostenida a mi alrededor y alrededor de todos a quienes contacte en todo momento, en todo lugar y en cada experiencia de mi vida por siempre, hasta que la paz cósmica del gran YO SOY que habita en mi corazón se proyecte como un aura de serenidad que restablezca el equilibrio y la abundancia en mí y en toda la vida por doquier.

Amado Arcángel Uriel, envuelve mis cuerpos emocional, mental, etérico y físico con la Llama Oro Rubí de la paz de tu corazón. Envíame tus poderosas corrientes pacificadoras y proveedoras, y magnifica en mí las ideas y sentimientos iluminados de opulencia que llevas en tu corazón de amor. Magnifica en mí las cualidades perfectas de Paz, Servicio Amoroso, Abundancia de todo lo bueno y perfecto y Perfección que los amados ángeles son y proyectan en todo momento.

Amados ángeles de la Llama Oro Rubí, bríndenme su asistencia en este momento y expandan su radio de acción tanto como sea posible hasta abarcar a toda la vida. Libérenla ahora mismo, en este instante y para siempre, envolviéndola en la radiante luz de la paz del Rayo Oro Rubí del Poderoso YO SOY.

Infundan en mí y en toda la humanidad el sentimiento de la abundancia y el suministro divino, para que su gran perfección, armonía y su radiante aura de paz cósmica se manifiesten en este planeta y en sus evoluciones, así como en todas las generaciones que están por venir, de manera que todos tengan el sustento, los recursos y todo lo necesario para cumplir con sus propósitos de vida abundantemente.

Hagan que yo cumpla el Plan Divino de mi corriente de vida tan pronto como sea posible, y llévenme a la victoria de la paz, la perfección, la abundancia y la victoria de la ascensión en la Llama Oro Rubí de la Presencia YO SOY, que es la vida eterna por doquier.

Les doy gracias, Amado Arcángel Uriel, y legiones de ángeles de la Llama Oro Rubí por su infinito amor.

Compartir la paz que se cultiva

La oportunidad de servir se presenta en los encuentros de la vida diaria. Comunicar algo de fe y confianza a otro ser, volver a la fuente de esa virtud dentro del corazón y sostenerla durante más tiempo son partes del mismo aprendizaje. El Arcángel Uriel invita a hacer del aura un campo que pueda ser utilizado para bendecir.

Puedes continuar este estudio con Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva, y profundizar en las enseñanzas y los llamados dedicados a los servidores del Reino Angélico.

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