El Arcángel Zadkiel enseña a aplicar el Fuego Violeta mediante un llamado sincero y consciente a la Presencia YO SOY y a los Seres que sirven a esta llama. Su propósito es transmutar la energía calificada con discordia y restablecer la armonía. La práctica comienza en el propio mundo: invocar el perdón, purificar los pensamientos y sentimientos rencorosos y permitir que sean reemplazados por gratitud, receptividad y alegría.
Estas enseñanzas y sus llamados forman parte de Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva, donde puedes profundizar en el servicio de los Arcángeles y su relación con los Siete Rayos.
El Arcángel Zadkiel y la Llama Violeta Transmutadora
Zadkiel se presenta como Sumo Sacerdote de la Orden de la Llama Violeta. Este Fuego Sagrado es dado para el uso de la humanidad por la misericordia y la compasión de Dios. Sus actividades son purificadoras, perdonadoras y liberadoras.
Transmutar significa cambiar la cualidad de la energía. La energía que ha sido revestida de discordia puede ser purificada y volver a expresar luz y armonía. El Séptimo Rayo, al que pertenece el servicio de Zadkiel, está relacionado con esta actividad de la Llama Violeta y con el poder de la invocación.
En su discurso del 28 de septiembre de 1957, Zadkiel pide prepararse diariamente para la purificación, permaneciendo tanto como sea posible dentro de esa llama e invocando la Ley del Perdón. La aplicación abarca tanto los errores y obstrucciones que una persona haya impuesto sobre la vida como aquello que aparentemente haya recibido de otros.
Así, la práctica del perdón comprende la propia energía y las relaciones con la vida. Zadkiel dirige la atención hacia los pensamientos duros y los sentimientos rencorosos, y pide permitir que sean reemplazados por sentimientos receptivos, agradecidos y jubilosos. La gratitud abre la conciencia a la bondad de Dios.
El llamado parte de la Presencia YO SOY
La Presencia YO SOY es la Presencia individualizada de Dios a la que el estudiante dirige su reconocimiento y su llamado. Zadkiel explica que el uso de la Llama Violeta requiere una invocación sincera y consciente en el nombre de esa Presencia a los Seres especializados en atraer y proyectar el Rayo y la Llama Violeta.
Después de invocarla, el estudiante debe aceptar su acción elevadora de la discordia hacia la armonía, mientras la llama surge en, a través y alrededor de aquello que requiere purificación. Zadkiel reconoce la dificultad de los sentidos físicos para aceptar una llama que todavía no ven ni oyen; por eso insiste en su uso consciente.
La relación entre el llamado y la cooperación con los Seres de Luz se desarrolla también en Invocar a los Siete Arcángeles: el valor del llamado consciente. En la aplicación del Fuego Violeta, el llamado tiene una finalidad definida: perdonar, purificar y liberar la energía para que exprese armonía.

Purificar y reemplazar la cualidad del sentimiento
La instrucción de Zadkiel comprende los cuatro cuerpos que sirven a la persona: físico, etérico, mental y emocional. Pide dejar que la Llama Violeta arda en, a través y alrededor de ellos, con especial atención a los pensamientos y sentimientos duros y rencorosos. La purificación alcanza así el propio mundo de pensamiento y sentimiento.
La misma instrucción continúa con una dirección positiva: permitir que esos estados sean reemplazados por gratitud, alegría y receptividad. La práctica incluye soltar el resentimiento y dar lugar a una cualidad distinta. El perdón que se invoca debe encontrar acogida en los sentimientos del estudiante.
Para acompañar la aplicación, el Elohim Arcturus propone visualizar la tonalidad de violeta más clara, bella y brillante que sea posible, verla y sentirla flamear en, a través y alrededor del ser. Pide profundizar ese color hasta contemplar una llama de violeta brillante e intenso, regocijarse en su misericordia y dejar ir las angustias conocidas y desconocidas.
Esta orientación de Arcturus complementa el asunto concreto que desarrolla Zadkiel: aceptar y utilizar la Llama Violeta como actividad de Amor Divino, Perdón y Misericordia. La visualización acompaña el llamado y el sentimiento de aceptación.
Aplicar el Fuego Violeta ante una diferencia personal
Zadkiel ofrece un ejemplo cercano: las diferencias de opinión entre estudiantes. Los pensamientos y sentimientos de desacuerdo constituyen una oportunidad para invocar la llama y eliminar las sombras, primero de uno mismo y después de aquellos con quienes se siente una diferencia.
Su aplicación es impersonal. Zadkiel la compara con la luz del sol, que actúa sin atender al nombre, la raza, el credo, la nacionalidad o la valoración externa de la personalidad. Invita a utilizarla sobre justos e injustos por igual. El amor y la misericordia que se invocan deben extenderse también hacia quien ha cometido errores.
Si resulta difícil conservar la paz en presencia de alguien que ha perturbado los sentimientos, Zadkiel explica que puede hacerse la aplicación aparte. Si se permanece en presencia de esa persona, aconseja hacer el llamado silenciosamente. El propósito es transmutar la discordia en sentimientos amorosos de paz y armonía.
Esta disposición se relaciona con la paz del Arcángel Uriel al servicio de los demás: sostener una cualidad en el propio mundo de sentimientos permite compartir su bendición. La aplicación comienza por la propia conciencia y se extiende hacia la vida con la que se entra en contacto.

Dar continuidad a la aplicación
Zadkiel recuerda el principio que Saint Germain había dado a los estudiantes: la energía se convierte en poder mediante el uso. Por eso invita a llamar diariamente a la acción al Fuego Violeta y a sostener un ritmo de aplicación. La constancia permite desarrollar el uso consciente de aquello que se ha estudiado.
Al invocar la llama para uno mismo o para otra parte de la vida, pide permitir que actúe en todo su servicio perdonador, sin reservas personales acerca de cómo debería actuar. Examinar honestamente los propios motivos forma parte de esa preparación. El estudiante necesita estar dispuesto a dejar ir las diferencias y a aceptar la armonía que solicita.
El siguiente llamado está incorporado por Gabriel Silva en su libro. Se dirige a la Presencia de Dios YO SOY, al Arcángel Zadkiel y a sus legiones del Rayo Violeta. Su alcance comprende transmutación, perdón, libertad y Ascensión, y extiende la petición hacia toda la humanidad.
Llamado de transmutación, perdón, libertad y Ascensión
En el nombre de la Presencia de Dios que YO SOY en mí y en toda la humanidad, invoco tu radiante Presencia, Amado Arcángel Zadkiel, y a tus legiones de ángeles del Rayo Violeta.
Vengan ahora con sus radiantes presencias transmutadoras de la Llama Violeta y revístanme con la túnica de fuego violeta de la orden sagrada del Amado Arcángel Zadkiel, eternamente sostenida a mi alrededor y alrededor de todos a quienes contacte en todo momento, en todo lugar y en toda experiencia de mi vida por siempre, hasta que el sentimiento cósmico de liberación del gran YO SOY que habita en mi corazón se proyecte como un aura transmutadora que restaure la armonía de la vida por doquier.
Amado Arcángel Zadkiel, envuelve mis cuerpos emocional, mental, etérico y físico con la Llama Violeta de la transmutación. Envíame tus poderosas corrientes transmutadoras y purificadoras, y disuelve todo hábito y tendencia humana autolimitante que haya en mí. Reemplázalas con las cualidades perfectas de Misericordia, Liberación, Perdón, Armonía y Perfección que los Maestros Ascendidos son y proyectan en todo momento.
Amados ángeles de la Llama Violeta, bríndenme su asistencia en este momento y expandan su radio de acción tanto como sea posible hasta abarcar a toda la vida. Libérenla ahora mismo, en este instante y para siempre, envolviéndola en la radiante luz de la transmutación del Rayo Violeta del Poderoso YO SOY.
Infundan en mí y en toda la humanidad el sentimiento de la liberación y el perdón de Dios, para que su gran perfección, paz, armonía y su radiante aura de Fuego Violeta se manifiesten en este planeta y en sus evoluciones, así como en todas las generaciones que están por venir, encarnados y desencarnados, de manera que la deuda pendiente de quienes están por nacer sea disuelta y puedan erguirse libres en sus cuerpos inmortales de Maestros Ascendidos por toda la eternidad.
Hagan que yo cumpla el Plan Divino de mi corriente de vida tan pronto como sea posible, vuélvanme un ser disolvente, transmutador y liberador, y llévenme a la victoria de la ascensión en la Llama Violeta de la Presencia YO SOY, que es la vida eterna por doquier.
Les doy gracias, amado Arcángel Zadkiel, y legiones de ángeles de la Llama Violeta por su infinito amor.
La enseñanza se completa con su uso
Zadkiel pregunta de qué sirve la belleza, el perdón y la bendición purificadora de la Llama Violeta si no se utiliza. Cada diferencia ofrece una oportunidad de comenzar por la propia energía; cada llamado permite renovar la aceptación del perdón y la misericordia. El estudio se convierte en aplicación al invocar conscientemente la llama y acompañar ese llamado con sentimientos dispuestos a expresar armonía.
Continúa profundizando en estas enseñanzas con Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva, y sus textos dedicados al servicio del Arcángel Zadkiel.





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