La gratitud por el servicio de los ángeles empieza al reconocer la ayuda que ofrecen y se expresa al poner sus cualidades al servicio de otros. El Arcángel Rafael explica que agradecer es también ofrecer la propia luz para impulsar la obra que se valora. En la relación con tu ángel guardián, esto puede comenzar con una pausa para darle la bienvenida y continuar cuando empleas la paz, la paciencia o el amor que le has pedido.
Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY, de Gabriel Silva, reúne enseñanzas sobre el servicio angélico e invocaciones para corresponder a él. Entre ellas está el llamado a Chamuel que acompaña esta práctica de gratitud.
Reconocer el servicio del ángel guardián
El ángel guardián, llamado también ángel ministrador, se ofrece a acompañar a una persona en su desarrollo espiritual. Los ángeles ministradores sirven bajo la dirección del Arcángel Uriel. Su preparación en los niveles internos les permite ayudar a cada corriente de vida a expresar las virtudes de los Siete Rayos, es decir, cualidades divinas como la sabiduría, el amor y la paz.
La asistencia que brinda el guardián consiste principalmente en irradiar luz con la virtud que la persona necesita. Puede ofrecer paz en una situación que agita los sentimientos o ayudar a sostener la paciencia cuando cuesta comprender a alguien. En Los ángeles y su labor como portadores de virtudes divinas puedes leer cómo estos seres aprenden a recibir, sostener e irradiar esas cualidades.
Reconocer este servicio es volver la atención hacia quien se ha ofrecido a prestarlo. La práctica descrita en el libro consiste en interrumpir por unos momentos las ocupaciones del día, expresar gratitud al ángel guardián y dar la bienvenida a su ayuda. Ese reconocimiento abre una relación consciente. El ángel conoce el propósito de su servicio y la persona puede ofrecerle una cooperación voluntaria al acoger la cualidad que necesita y practicarla.

En su explicación sobre el ángel ministrador, el Arcángel Uriel señala que el propio ángel desarrolla discernimiento al conocer el mundo de la persona a la que acompaña. Aprende cuándo puede brindarle asistencia y cómo hacerlo según su receptividad. El ser humano también aprende en esa relación. Puede reconocer que necesita ayuda para sostener una virtud y abrirle un espacio en su vida diaria. De ese modo, el agradecimiento se une al aprendizaje de ambos.
El libro añade que Rafael asiste al ángel ministrador a recobrar su equilibrio de energía. Con el entusiasmo renovado, el ángel vuelve a su labor. Este cuidado que los seres angélicos se ofrecen entre sí ayuda a comprender el carácter cooperativo de su servicio y la parte que podemos asumir al darles una bienvenida consciente.
La gratitud se expresa al continuar el servicio
El Arcángel Rafael habló de la gratitud al dirigirse a un grupo que procuraba cooperar con la Hueste Angélica. Recordó el empeño de Saint Germain por mostrar a la humanidad que los ángeles y las personas podían trabajar juntos en beneficio de la Tierra. Rafael reconoció que el grupo ya había dado un paso en esa dirección. Al ofrecer sus propias energías a la labor que había recibido, daba una expresión concreta al agradecimiento.
Rafael relaciona la acción de gracias con el uso de la propia luz. Por luz calificada se entiende aquí la energía a la que damos una cualidad con el pensamiento, el sentimiento y la acción. La gratitud adquiere forma cuando damos a esa energía una dirección constructiva. Si hemos pedido paz para atravesar un momento difícil, podemos emplear esa paz para escuchar con paciencia a quien se acerca a nosotros. Así, la cualidad que agradecemos encuentra otra ocasión de servir.
En el mismo discurso, Rafael se presenta como el Arcángel de la Consagración y la Dedicación. Su legión asiste a quienes dedican sus energías a un servicio para el bien de otros. Ese contexto aclara por qué habla de gratitud al referirse a la cooperación con los ángeles. Participamos en ella al dedicar nuestras propias facultades al bien que reconocemos en su servicio. El ejemplo de la paz del Arcángel Uriel al servicio de los demás muestra cómo una cualidad recibida puede acompañar el trato con otra persona.
Una práctica de gratitud a lo largo del día
Santo Aeolus explica que la Hueste Angélica se acerca a la radiación de amor y armonía. Cuando recuerdas a estos seres con gratitud, puedes acompañar tu reconocimiento con el deseo sincero de que su luz beneficie a más personas. Ese deseo encuentra una ocasión de realizarse en las ocupaciones que ya tienes, sea al atender una necesidad, al responder con amabilidad o al ofrecer consuelo.
Puedes comenzar por reconocer el servicio de tu ángel guardián antes de una actividad y pedir su asistencia para expresar una virtud concreta. Durante esa actividad, vuelve la atención a la cualidad que pediste. Si elegiste la paciencia, dale tiempo a la otra persona para terminar de hablar. Si pediste paz, procura que esa paz se perciba en tu respuesta. Al finalizar, puedes agradecer la oportunidad de haber puesto esa cualidad en práctica.
El llamado a Chamuel del libro de Gabriel Silva amplía el alcance de esa gratitud. Dirige el sentimiento hacia la Presencia YO SOY, la Hueste Angélica, la naturaleza y nuestros semejantes. Al incluirlos, el llamado lleva el agradecimiento por la ayuda recibida hacia el amor a toda la vida.

Llamado a Chamuel para proyectar gratitud
¡Amada Presencia de Dios YO SOY y amado Arcángel Chamuel! ¡Enséñame ahora a amar como tú amas! Ayúdame a proyectar el sentimiento de gratitud hacia ti, hacia la hueste angélica, hacia el reino de la naturaleza y hacia mis semejantes. Ayúdame a ser una persona feliz, agradecida, amorosa y armoniosa. Luego, amada Presencia YO SOY y ángeles del amor, ¡permítanme unirme a ustedes en amar a toda la vida libre, como lo hizo el Maestro Jesús!
Si quieres seguir cultivando esta relación con el Reino Angélico, encontrarás más enseñanzas y llamados en Los 7 Arcángeles y sus Poderosos Decretos del YO SOY. Puedes retomar este llamado cuando quieras ofrecer a los demás alguna de las virtudes que agradeces.





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